Cómo perciben el tiempo las personas bilingües?

Date
Jul
24
20170724

Cómo perciben el tiempo las personas bilingües?

Un estudio reciente reveló cómo las personas bilingües procesan el tiempo de manera diferente, según el idioma que estén empleando.

Los idiomas son mucho más que palabras para expresar acciones o definir objetos. Ya en el año 1921, el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein se refería a este tema. Su célebre  cita  “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, parece cobrar mas sentido, tras revelarse un estudio que ahonda en el procesamiento de informacion en las personas bilingües.

El análisis, a cargo de Emanuel Bylund y Panos Athanasopoulos para la revista “Journal of Experimental Psychology” -recientemente publicado por la American Psychological Association- concluyó que los patrones de un idioma tienen un papel causal en la construcción de nuestro modo de pensar y percibir el tiempo.

Para este estudio se realizaron 162 ensayos a 40 personas cuyo idioma nativo era el sueco pero que hablaban español con fluidez. Se les pidió describir en ambos idiomas cuánto tiempo transcurría al observar el crecimiento de una línea en una pantalla.

Cuando a los encuestados se les preguntaba en español, respondían con estimaciones temporales percibiendo el tiempo como volumen. En tanto que al consultárseles en sueco, rápidamente cambiaban su comportamiento en base a estimaciones de longitud.

Por ejemplo, en español y en griego, la duración se refiere en términos de cantidad y tamaño. “Mucho”, “poco” o grande”, son comunes en el uso diario: un pequeño descanso, un gran matrimonio, una larga entrevista.

En cambio, en idiomas como el sueco y el inglés, se marca la duración del tiempo en base a distancias físicas, empleándose frases como “short break”; “long talk”, or “long wedding” para referise al tiempo de determinados eventos.

En la práctica, esto ocurre a diario con la mente de extranjeros que viven en otros países. Con frecuencia, les cuesta encontrar una palabra o frase para describir un hecho, que en su idioma nativo les resulta de gran facilidad.

Como consecuencia, aprenden aquella frase en el nuevo idioma, que les sirve para definir  algo en un contexto determinado.

Los científicos le llaman a este fenómeno flexibilidad cognitiva, pensar en el tiempo de manera diferente dependiendo del idioma que se esté empleando. De esta manera, este estudio representa la primera evidencia científica del fenómeno también descrito como “cambio de código”.

Para Panos Athanasopoulos, “el lenguaje puede alterar nuestra percepción del mundo y hacer que experimentemos el paso del tiempo de una forma muy específica en función del idioma empleado. El hecho de que las personas bilingües sean capaces de cambiar desde una percepción a otra sin apenas esfuerzo y de forma totalmente inconsciente, demuestra la facilidad con la que el lenguaje puede influir en nuestros sentidos más básicos, alterando nuestras emociones, la percepción visual y hasta el sentido del tiempo”, revela.

Otro estudio en torno a esta temática, es el de la investigadora de ciencias neurocognitivas Lera Boroditsky, que buscó analizar la percepción del tiempo, las formas y colores en personas que viven en diferentes idiomas.

“Mi intención era demostrar que el lenguaje no afectaba la percepción pero encontré exactamente lo opuesto. El lenguaje sí interviene en niveles básicos de percepción y, sin tener conocimiento o consentimiento, transforma la sustancia misma de cómo vemos el mundo”.

Ejemplos de estudios que ahondan en la lógica del pensamiento humano son amplios y variados. "Effects of language on color discriminability”, es un estudio que habla de cómo el color es percibido de distintas maneras dependiendo de qué idioma se esté usando.

Otras investigaciones, han demostrado cómo el género gramatical influye en la descripción de objetos en personas que hablan alemán y español, los feminiza o masculiniza, y hace que sean asociados a cualidades de manera casi instantánea.

Por ejemplo, la palabra “llave” que en alemán es masculina, se asocia a palabras como “metálica”, “pesada”, “dura”. En tanto que en español, se emplean adjetivos calificativos como “brillante”, “pequeña” y “dorada”.

Si esto ocurre en la forma de representar fenómenos espaciales, por qué no pensar que existen otras percepciones en la lógica del pensamiento humano que pueden verse afectadas al hablar dos idiomas, como los números, la música, la moral, las emociones, el razonamiento, la construcción mental de eventos, y así un amplio e infinito espectro psicológico y sociológico de un individuo.

Por Pilar Cepeda


Fuentes

  -       “Journal of Experimental Psychology” or Emanuel Bylund y Panos Athanasopoulos

-       “How does our language shape the way we think”, by Lera Boroditsky.

-       “When language can hold the answer” (New York Times)

-       “Words help us see” (University of Chicago)

-       “Bilingual speakers experience time differently” (The Independent)