“Me encantaría ir nuevamente a Sudamérica”

Date
Sep
18
20170917

“Me encantaría ir nuevamente a Sudamérica”

 

Para muchos neozelandeses, Sudamérica es una región fascinante pero remota, de difícil acceso, inclusive peligrosa, y que requiere de una buena cuota de intrepidez.


Para Walter Ng, Manager de Finanzas de NZTC International por más de 23 años, Sudamérica representaba la oportunidad perfecta para reencontrarse con un idioma que aprendió en sus años de juventud, cuando compartía departamento con un amigo y quería viajar al extranjero y aprender de culturas foráneas.  


“Hace algunos años atrás tenía un compañero de departamento que estaba interesado en viajar y aprender de otras culturas. Decidimos entonces aprender un idioma juntos, el español, y fue así como aprendimos algunas palabras básicas, como pronunciar el idioma y leer un poco. También había viajado a Europa, y resultó que Barcelona fue uno de mis lugares favoritos, por lo que pensé que saber español sería de gran ayuda”, recuerda de esa época.


Motivado por las ganas de viajar y conocer, este año Walter junto a seis familiares y amigos, decidieron planificar un viaje que los llevaría durante 3 semanas a conocer lugares remotos y fascinantes de Sudamérica.


Un viaje que describe como único, mágico y especial,  en el que pudieron visitar 4 países -Perú, Ecuador, Brasil, Argentina-  incluyendo una parada no programada en Santiago de Chile, en la que “pudimos apreciar la majestuosa Cordillera de los Andes”, enfatiza entusiasmado.


Pero por qué eligieron Sudamérica entre tantos otros países? “Inicialmente no estaba entre nuestros planes Sudamérica. Cuando organizamos nuestro viaje, teníamos la intención de ir a algún lugar en Asia, pero luego pensamos que habíamos estado en Europa un par de veces, y también habíamos ido a América en tres oportunidades, al igual que a países del Sudeste Asiático, por lo que cuando empezamos a cotizar alguien comentó que Sudamérica estaba con buenas ofertas”.


Fue así como uno de los continentes soñados de Walter se hizo realidad. Lo más llamativo fue que este viaje lo inspiró nuevamente a retomar el lenguaje que había aprendido hace años atrás. “Sabía que de los siete que viajábamos nadie más hablaba español, y no obstante contábamos con un buen itinerario, pensé que podía contribuir en la comunicación. Y en realidad, para mí fue uno de los puntos más altos de este viaje.  Tener la posibilidad de comunicarme con las personas locales; ayudar a resolver situaciones; organizar nuestra agenda diaria; hablar con los taxistas,  los recepcionistas, en los mercados locales, en los restaurantes cuando salíamos en la noche...se sorprendían al ver cómo una persona con mis características -de aspecto asiático pero neozelandés- podía hablar un poco de español. Fue muy gratificante y recibí muchos elogios sobre lo bueno de mi español”, recuerda con una gran sonrisa.


Le preguntamos cuáles fueron los lugares más fascinantes de esta aventura y, sin pensarlo dos veces, nos responde Machu Picchu: “Me entusiasmaba de sobremanera poder hacer el famoso Camino del Inca. Escalar el lugar y conocer la historia y la cultura, fue algo realmente

espectacular! Fuimos muy afortunados de poder hacerlo. Pudimos ver la estructura inca y las famosas terrazas donde los granjeros asentaron sus villas. Siempre pensé que sería un camino difícil de hacer y muy demandante, pero en realidad fue una caminata muy placentera que cualquiera puede hacer. También había escuchado que la altura podía impedirnos hacer el largo trayecto, pero para mí no fue ningún impedimento. Sólo tuvimos una noche donde despertamos con dolor de cabeza y náuseas, y nos dimos cuenta que era por la altitud”.


Comenta que fue muy impresionante llegar a la ciudadela perdida de Machu Picchu y que le sorprendió lo grande y vasta que era.  Recuerda que descubrieron cosas fascinantes, como por ejemplo, que dependiendo de qué rol cumplía la persona en la sociedad era la calidad de la vivienda y construcción; y que para reforzar sus casas y hacerlas más seguras contra terremotos, construían las puertas y ventanas en los muros con formas trapezoidales, lo que les permitió sobrevivir durante muchos años en una zona de riesgo sísmico constante. “Me pregunto por qué en Wellington no imitamos las formas trapezoidales”, se pregunta sorprendido de constatar cómo una civilización antigua era tan avanzada para su época.


Otra de las experiencias más osadas que recuerda, fue escalar Huayna Picchu, una gran montaña que se ubica detrás de Machu Pichu y que se considera una de las 5 más peligrosas del mundo. “Mi hermana contó los peldaños...eran más de 1.000 escalones! En el límite de la montaña, sin ningún tipo de protección o baranda para afirmarse, lo hicimos y sobrevivimos -ríe- pero habían momentos que los peldaños eran tan empinados y angostos que teníamos que usar nuestras manos. Recuerdo mirar las escaleras hacia abajo y ver las nubes detrás mío, sin duda lo mejor fue llegar y apreciar la vista desde la cima”.


Qué fue lo más llamativo de Ecuador? “Lo más famoso es la flora y fauna natural, que se puede ver sólo en ese país y en ninguna otra parte del mundo. Además estaba muy entusiasmado de ver las tortugas gigantes y fuimos al Centro de Charles Darwin, creador de la teoría de la evolución, quien basó sus estudios en las Islas Galápagos. También pudimos bucear y nadar con tortugas gigantes, todo un espectáculo”.


Confiesa que le hubiera gustado pasar más tiempo en Brasil y Argentina, pero que sólo estuvieron dos días en cada capital. “Pero aún así pudimos apreciar la ciudad. Nos arreglamos para llegar a Río de Janeiro en Brasil y ver desde lo alto de la colina el majestuoso Cristo Redentor. Allí nos encontramos con Fraser Robinson -linguista y parte del equipo de NZTC International en Brasil- quien fue un guía espectacular, muy informado, amigable y colaborador. Sin duda hizo nuestro día muy ameno. Vimos el famoso acueducto y visitamos la Playa de Copacabana y la Playa de Ipanema. Desde lejos pudimos ver las Favelas, la región más pobre de la ciudad”, rememora.


En Argentina, la gastronomía y la belleza de Buenos Aires no lo decepcionó. “Me encantó San Telmo, un lugar muy especial de Buenos Aires y muy popular en los domingos, con una pequeña plaza pública donde se puede apreciar a gente bailando tango. También recorrimos el mercado de antigüedades y, por supuesto, aprovechamos de comprar productos de cuero tan convenientes y de buena calidad. Nos habían recomendado probar la carne, ya que habíamos escuchado que además de ser deliciosa era suculenta, con  porciones muy grandes y deliciosas. También conocimos La Boca, famoso barrio por el colorido de sus edificios, casas y restaurantes e inclusive nos topamos con la final de un partido de fútbol donde pudimos ver las barras bravas con banderas, gritos y cánticos invadiendo las calles”.


Luego de recordar cada una de las historias de esta gran aventura familiar, le preguntamos si le gustaría regresar por más a Sudamérica. “Claro que sí! Viajar a este continente es una ventaja, porque gran parte de la belleza se mantiene intacta, por lo que 3 semanas y medias fue sólo una primera impresión, pero me encantaría tener más tiempo en Brasil y en Argentina, y por qué no, poder viajar a otros lugares también, como Bolivia que me lo recomendaron muchísimo durante el viaje, Chile y la Patagonia”.